¿Puede estar enferma una sociedad?
Ni una línea he escrito, ¿para qué hacer un copy-paste de lo que he leído con mis propias palabras?. Es un fragmento del segundo capítulo de “Psicoanálisis de la sociedad contemporánea” de Erich Fromm. Un libro interesante si las ideas Freudianas no te producen urticaria.
Lo que es muy engañoso, en cuanto al estado mental de los
individuos de una sociedad, es la “validación consensual” de sus
ideas. Se supone ingenuamente que el hecho de que la mayoría
de la gente comparte ciertas ideas y sentimientos demuestra la
validez de esas ideas y sentimientos. Nada más lejos de la verdad.
La validación consensual, como tal, no tiene nada que ver con la
razón ni con la salud mental. Así como hay una folie à deux,
hay una folie à millions. El hecho de que millones de personas
compartan los mismos vicios no convierte esos vicios en virtudes;
el hecho de que compartan muchos errores no convierte a éstos
en verdades, y el hecho de que millones de personas padezcan
las mismas formas de patología mental no hace de esas personas
gentes equilibradas.Hay, no obstante, una diferencia importante entre la perturbación mental individual y la social, que sugiere una distinción entre los conceptos de defecto y de neurosis. Si una persona no llega a alcanzar la libertad, la espontaneidad y una expresión auténtica de sí misma, puede considerarse que tiene un defecto grave, siempre que supongamos que libertad y espontaneidad son las metas que debe alcanzar todo ser humano. Si la mayoría de los individuos de una sociedad dada no alcanza tales metas, estamos ante el fenómeno de un defecto socialmente modelado. El individuo lo comparte con otros muchos, no lo considera un defecto, y su confianza no se ve amenazada por la experiencia de ser diferente, de ser un proscrito, por decirlo así. Lo que pueda haber perdido en riqueza y en sentimiento auténtico de felicidad está compensado por la seguridad de hallarse adaptado al resto de la humanidad, tal como él la conoce.
